(No es casual la cifra, eh)
13.- Reaparecen cuando es tarde, léase: estás con otro, o bien, disimulan su cambio interior cuando ya no te interesan. Generalmente, mandan mensajes de texto, o a través de tus amigos. Los más cobardes escriben en facebook.
Marianela Aladio
domingo, 14 de diciembre de 2008
Manual de los Hombres:
Sepa cuáles son los pasos que dará su príncipe, antes de convertirse en sapo.
1.- Te pasa a buscar por casa.
2.- Es puntual.
3.- Te lleva a donde querés
4.- Después de la primera cita, te mensajea cada dos horas la primera semana.
5.- También te llama a tu casa.
6.- Uh! Se va al Congo Belga, pero te llama, igual.
7.- Vuelve del Congo Belga.
8.- Empieza a elegir él los lugares y las salidas.
9.- Se encuentran cerca de su trabajo, si no, él no llega.
10.- Estás cerca de su trabajo, pero… es impuntual.
11.- Está con mil cosas. ‘Sorry, no te pude llamar’.
12.- Desapareció!!!!!!
Marianela Aladio
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1.- Te pasa a buscar por casa.
2.- Es puntual.
3.- Te lleva a donde querés
4.- Después de la primera cita, te mensajea cada dos horas la primera semana.
5.- También te llama a tu casa.
6.- Uh! Se va al Congo Belga, pero te llama, igual.
7.- Vuelve del Congo Belga.
8.- Empieza a elegir él los lugares y las salidas.
9.- Se encuentran cerca de su trabajo, si no, él no llega.
10.- Estás cerca de su trabajo, pero… es impuntual.
11.- Está con mil cosas. ‘Sorry, no te pude llamar’.
12.- Desapareció!!!!!!
Marianela Aladio
Y si el norte fuera el sur? NO a la Navidad yanqui
Faltan 10 días para que las familias argentinas se reúnan (o se obliguen a reunirse) para celebrar un acontecimiento del que muy pocos están al tanto de qué se trata realmente, pero al que todos saben cómo llegar preparados (¿?), con todo lo que ello implica. Este 25 de diciembre de 2008 festejaremos nuevamente la Navidad. Pero antes, no podemos saltear… La Nochebuena :s
Ante este tipo de eventos, a veces, no sé qué es peor: si saber de antemano cuál va a ser el menú de la espera, o enterarme con quién voy a brindar y desear desde lo más profundo de mi humanidad, los mejores augurios para la humanidad. Vayamos por partes.
Punto uno: no quiero comer pan dulce. Punto dos: me da calor ver a mi tío disfrazado de Papá Noel, me da pena ver a mi prima más chica temblando de miedo (porque a Papá Noel se le cae la panza en su pequeña cara) y me provoca urticaria el par de aritos que el mismísimo Papá Noel me regala cada año.
Pero la raíz de estos problemas míos no crecen en la fertilidad de la Nochebuena, si no que tiene su huertita en el norte. Somos los argentinos que miramos hacia arriba, al este y al oeste, y luego reproducimos en el sur lo que nunca podremos ser. A ver. ¡¡¡Nevó el 9 de julio de 2007 y no volverá a nevar por cientos de años en la bendita ciudad de Buenos Aires, menos en verano!!! ¡¡¡En el norte y centro de la Argentina NO HACE FRÍO en VERANO!!!
¿Por qué si sabemos todo esto seguimos empeñados en comer nueces, confites, garrapiñadas, pan dulces y budines..? ¿Por qué no conformarnos con el helado y la ensalada de frutas? ¿Por qué Papá Noel usa esas botas y esa barba asfixiantes, y no un buen traje de baño y ojotas? ¿Por qué la guirnalda en la puerta de entrada de mi casa tiene algo parecido a la nieve y no a la arena? ¿Por qué..????????????????
No sé por qué.
En fin, debo dejarlos ahora. Me voy con mamá al súper. Leyó que hay una oferta increíble en esta época del año: dos pan dulces y tres turrones por 2 pesos.
Marianela Aladio
Ante este tipo de eventos, a veces, no sé qué es peor: si saber de antemano cuál va a ser el menú de la espera, o enterarme con quién voy a brindar y desear desde lo más profundo de mi humanidad, los mejores augurios para la humanidad. Vayamos por partes.
Punto uno: no quiero comer pan dulce. Punto dos: me da calor ver a mi tío disfrazado de Papá Noel, me da pena ver a mi prima más chica temblando de miedo (porque a Papá Noel se le cae la panza en su pequeña cara) y me provoca urticaria el par de aritos que el mismísimo Papá Noel me regala cada año.
Pero la raíz de estos problemas míos no crecen en la fertilidad de la Nochebuena, si no que tiene su huertita en el norte. Somos los argentinos que miramos hacia arriba, al este y al oeste, y luego reproducimos en el sur lo que nunca podremos ser. A ver. ¡¡¡Nevó el 9 de julio de 2007 y no volverá a nevar por cientos de años en la bendita ciudad de Buenos Aires, menos en verano!!! ¡¡¡En el norte y centro de la Argentina NO HACE FRÍO en VERANO!!!
¿Por qué si sabemos todo esto seguimos empeñados en comer nueces, confites, garrapiñadas, pan dulces y budines..? ¿Por qué no conformarnos con el helado y la ensalada de frutas? ¿Por qué Papá Noel usa esas botas y esa barba asfixiantes, y no un buen traje de baño y ojotas? ¿Por qué la guirnalda en la puerta de entrada de mi casa tiene algo parecido a la nieve y no a la arena? ¿Por qué..????????????????
No sé por qué.
En fin, debo dejarlos ahora. Me voy con mamá al súper. Leyó que hay una oferta increíble en esta época del año: dos pan dulces y tres turrones por 2 pesos.
Marianela Aladio
viernes, 27 de junio de 2008
Cartas a mí
Limitar mi fórmula a estudiar, A buscar un libro y aprender a amar, Encontrar el tiempo, Superar el miedo. Mi pregunta es quién falló Y qué me impide flotar en este mar. Encontrar la fuerza Que me invite a cambiar Reparar mi alma y empezar a hablar, Postergar los roles, Al romper el molde. Renacer esperando ser yo mismo Y olvidar el papel Que alguién me dio, Renacer esperando ser yo mismo. Olvidar ese papel Que alguien me dio, Y ese guión que alguien Creía apropiado para mí.
No escucho este tipo de música, pero me la pasaron y vale la pena compartirlo. Es de Massacre.
No escucho este tipo de música, pero me la pasaron y vale la pena compartirlo. Es de Massacre.
lunes, 16 de junio de 2008
Lo mismo quiero yo, Rodolfo
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«Las cosas que quiero:
Lilia
mis hijas
el trabajo oscuro que hago
los compañeros
el futuro
los que no obedecen
los que no se rinden
los que piensan y forjan y planean
los que actúan
el análisis claro
la revelación de lo escondido
el método cotidiano
la furia fría
los títulos brillantes de mañana
la alegría de todos
la alegría general que ha de venir un día
la gente abrazándose
la pareja en su amor
la esperanza insobornable
la sumersión en los otros».
RW
viernes, 13 de junio de 2008
Blablabla...

El punto es que vos y yo hubiésemos pateado a esas palomas. Sus pectorales infernalmente inflamados eran una maravillosa tentación al punta pié. Y no lo hicimos.
El otro día, en Retiro. ¿Te acordás? Hubiésemos subido algo así como 5 o 6 o 7 pisos para ver el río desde la Torre Inglesa, o la Torre de los Ingleses, qué importa. Vos y yo detestamos los rótulos. Caminamos 10 cuadras. El sol pesaba en tu espalda y en mis hombros. Caminamos entre piedras y entre agrias palabras de reconocimiento. Y resulta que la puerta de entrada estaba cerrada. Entonces, no subimos.
Pero seguro que no recordás aquella tarde en la plaza perdida del barrio coqueto del lugar que no sé cómo se llama. Tarde apretada de viento y de apuro por vernos y por cumplir con lo nuestro, todo al mismo tiempo. Tarde serena por tu mirada. Silencio. Comentario. Hacernos los tontos y continuar. Me quedé callada, justo cuando debía hablar. Te hiciste el que no te habías dado cuenta que yo sí te había escuchado.
Entonces, yo me pregunto miedo a qué le tenemos. ¿Miedo a patear? ¿Miedo a subir? Miedo a reventar. Miedo a bajar. Miedo a amar.
El otro día, en Retiro. ¿Te acordás? Hubiésemos subido algo así como 5 o 6 o 7 pisos para ver el río desde la Torre Inglesa, o la Torre de los Ingleses, qué importa. Vos y yo detestamos los rótulos. Caminamos 10 cuadras. El sol pesaba en tu espalda y en mis hombros. Caminamos entre piedras y entre agrias palabras de reconocimiento. Y resulta que la puerta de entrada estaba cerrada. Entonces, no subimos.
Pero seguro que no recordás aquella tarde en la plaza perdida del barrio coqueto del lugar que no sé cómo se llama. Tarde apretada de viento y de apuro por vernos y por cumplir con lo nuestro, todo al mismo tiempo. Tarde serena por tu mirada. Silencio. Comentario. Hacernos los tontos y continuar. Me quedé callada, justo cuando debía hablar. Te hiciste el que no te habías dado cuenta que yo sí te había escuchado.
Entonces, yo me pregunto miedo a qué le tenemos. ¿Miedo a patear? ¿Miedo a subir? Miedo a reventar. Miedo a bajar. Miedo a amar.
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